
El incremento de la expectativa de vida en la Argentina volvió a poner en discusión la sostenibilidad del sistema previsional, en un contexto marcado por el aumento del gasto, las diferencias entre regímenes jubilatorios y las dificultades de acceso a una jubilación plena.
Según un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, la expectativa de vida en el país pasó de 64,2 años en 1960 a 77,5 años en 2024.
El estudio también indicó que la probabilidad de alcanzar los 65 años aumentó del 65% al 83% durante el mismo período.
Además, la expectativa de vida de las personas que ya alcanzaron los 65 años pasó de 13 años a más de 18,5 años, un cambio demográfico que, según el informe, incrementó las tensiones sobre el sistema de jubilaciones y pensiones.
Actualmente, el gasto previsional representa cerca del 10% del Producto Bruto Interno (PBI), un nivel similar al de países con una proporción de adultos mayores considerablemente superior respecto de su población económicamente activa.
El documento remarcó que, pese al peso del sistema sobre las cuentas públicas, muchos jubilados necesitan continuar trabajando para complementar sus ingresos.
Otro de los puntos señalados por el informe es la existencia de más de 200 regímenes especiales o de excepción, los cuales, según el análisis, no generan aportes suficientes para financiar los beneficios que otorgan.
El trabajo también advirtió sobre las dificultades de acceso a una jubilación completa. De acuerdo con los datos relevados, apenas una cuarta parte de la población logra reunir los 30 años de aportes requeridos por el sistema.
En ese contexto, distintas propuestas de reforma previsional comenzaron a ganar espacio en el debate público y político, con el objetivo de avanzar hacia un esquema considerado más sostenible y equitativo frente al envejecimiento de la población y los cambios demográficos registrados en las últimas décadas.